domingo, 15 de abril de 2012


“llegué a menudo a percibir algo adictivo en la experiencia, algo euforizante, algo poderoso…” pocas veces he decidido, como esta, releer un libro. Las voces del laberinto, como se llama esta experiencia, da cuenta de una investigación sobre la esquizofrenia. El objetivo del autor, intuyo, es mostrar de manera literaria las experiencias de un grupo de esquizofrénicos en España. No se conocen entre sí, por supuesto, pero comparten algo: La euforia de los a-normales, de los que escapan a lo ordinario, de los que descaradamente son llamados enfermos mentales.
Me refiero al libro como experiencia porque de alguna manera logra involucrar al lector dentro del mundo del esquizofrénico sea introduciéndolo al contexto de la enfermedad mental o simplemente mostrándole las historias. En cualquiera de los casos algunos logramos sentir como si estuviéramos en la mismísima  Stultifera Navis involucrados de tal modo que es difícil no verse seducido por la situación – aunque ya muchos me hayan señalado lo descontextualizado del apunte- básicamente, el asunto no es otro que la conmoción que causa leer historias como las que el autor (Ricard Ruiz) pone de manifiesto desde la primera página.
La primera historia, quizás la que más me conmovió, y que claramente no contaré aquí con detalle, es sobre la influencia que tuvo un libro sobre la vida de un esquizofrénico. Sobre la ignorancia de su contexto, sobre el dolor visceral de la impotencia que todos los días lo hacía levantarse de la cama, abrazarse a pequeños vicios, amar y odiar a la vez pequeñas cosas. Sin embargo, nada tuvo tanto impacto en mi, como pequeña lectora absolutamente llena de ignorancia sobre el tema, que el momento en el que se evidencia como hay una cantidad de deseos ocultos que salen a flote como un impulso incontrolable, o mejor, que salen a flote porque de verdad no importa ocultarlos.
No tiene sentido ponerme a enumerar aquí las múltiples cosas que puedo encontrar en un libro con este, no tiene sentido porque para quienes quieran verlo luego no será tan fantástico si lo cuento. Sin embargo, tengo que decir, quizás para que todo lo que he dicho aquí tenga un poco de sentido, que esta experiencia, esta nave, no hace otra cosa que reafirmar esa hermosa hipótesis que sostiene algo así: la locura es eso que el hombre ha intentado ocultar y que la sociedad ha intentado normalizar. ¿qué nos hace tanto daño de la locura?
Nos acostumbramos a preguntar mucho y actuar muy poco. Con esto no quiero restarle importancia a una patología, a una cuestión médica, sin embargo, si quiero señalar que muchos no pudieron normalizar su conducta, la sociedad no lo logró, y a esos los llamamos locos. ¿No estaremos más locos quienes nos dejamos normalizar?

“Las voces del laberinto. Historias reales sobre la esquizofrenia” Ricard Ruiz.