“llegué a menudo a
percibir algo adictivo en la experiencia, algo euforizante, algo poderoso…”
pocas veces he decidido, como esta, releer un libro. Las voces del laberinto,
como se llama esta experiencia, da cuenta de una investigación sobre
la esquizofrenia. El objetivo del autor, intuyo, es mostrar de manera literaria
las experiencias de un grupo de esquizofrénicos en España. No se conocen entre
sí, por supuesto, pero comparten algo: La euforia de los a-normales, de los que
escapan a lo ordinario, de los que descaradamente son llamados enfermos
mentales.
Me refiero al
libro como experiencia porque de alguna manera logra involucrar al lector
dentro del mundo del esquizofrénico sea introduciéndolo al contexto de la
enfermedad mental o simplemente mostrándole las historias. En cualquiera de los
casos algunos logramos sentir como si estuviéramos en la mismísima Stultifera
Navis involucrados de tal modo que es difícil no verse seducido por la
situación – aunque ya muchos me hayan señalado lo descontextualizado del
apunte- básicamente, el asunto no es otro que la conmoción que causa leer
historias como las que el autor (Ricard Ruiz) pone de manifiesto desde la
primera página.
La primera
historia, quizás la que más me conmovió, y que claramente no contaré aquí con
detalle, es sobre la influencia que tuvo un libro sobre la vida de un
esquizofrénico. Sobre la ignorancia de su contexto, sobre el dolor visceral de
la impotencia que todos los días lo hacía levantarse de la cama, abrazarse a
pequeños vicios, amar y odiar a la vez pequeñas cosas. Sin embargo, nada tuvo
tanto impacto en mi, como pequeña lectora absolutamente llena de ignorancia
sobre el tema, que el momento en el que se evidencia como hay una cantidad de
deseos ocultos que salen a flote como un impulso incontrolable, o mejor, que
salen a flote porque de verdad no importa ocultarlos.
No tiene sentido
ponerme a enumerar aquí las múltiples cosas que puedo encontrar en un libro con
este, no tiene sentido porque para quienes quieran verlo luego no será tan
fantástico si lo cuento. Sin embargo, tengo que decir, quizás para que todo lo
que he dicho aquí tenga un poco de sentido, que esta experiencia, esta nave, no
hace otra cosa que reafirmar esa hermosa hipótesis que sostiene algo así: la
locura es eso que el hombre ha intentado ocultar y que la sociedad ha intentado
normalizar. ¿qué nos hace tanto daño de la locura?
Nos acostumbramos
a preguntar mucho y actuar muy poco. Con esto no quiero restarle importancia a
una patología, a una cuestión médica, sin embargo, si quiero señalar que muchos
no pudieron normalizar su conducta, la sociedad no lo logró, y a esos los
llamamos locos. ¿No estaremos más locos quienes nos dejamos normalizar?
“Las voces del laberinto.
Historias reales sobre la esquizofrenia” Ricard Ruiz.